¿Puede el Kimchi limpiar los microplásticos de tu cuerpo?

Últimamente he visto unos artículos que dan al kimchi coreano unas bondades que no son tan ciertas, ya que afirman que el kimchi contiene una bacteria que permite eliminar los microplásticos de los órganos, esto ha captado la atención de muchas personas. Sí, hay una bacteria presente en el kimchi que podría ayudar a eliminar los microplásticos del organismo, pero algunos artículos plantean el titular muy exagerado.

¿Qué descubrieron realmente?

El estudio en cuestión investigó la bacteria Leuconostoc mesenteroides, un probiótico presente en el kimchi y otros alimentos fermentados. En experimentos de laboratorio, los científicos observaron que esta bacteria tiene una capacidad notable: puede adherirse a partículas de nanoplásticos y microplásticos.

La hipótesis que plantea el estudio es la siguiente:

Microplásticos ingeridos → se unen a la bacteria → salen por las heces → menos plástico entra al organismo

Esta bacteria actúa como un «imán» biológico. Componentes de su pared celular, como ciertos enlaces químicos, funcionan atrapando las partículas de plástico en el tracto digestivo. En experimentos con ratones, aquellos que recibieron la bacteria mostraron una mayor excreción de nanoplásticos a través de las heces en comparación con el grupo de control.

Pero aquí está el punto clave: esto es muy diferente a afirmar que el kimchi «limpia los órganos» de microplásticos.

La diferencia crucial que los titulares omiten

El estudio no demostró que esta bacteria pueda eliminar microplásticos que ya han atravesado la barrera intestinal y se han distribuido por el organismo. No hay evidencia sólida de que saque microplásticos del cerebro, los elimine del hígado, los remueva de los riñones o de cualquier otro órgano.

Podemos compararlo con un filtro de agua: si colocas un filtro en la entrada, evitas que entre más suciedad. Pero ese filtro no limpia la suciedad que ya está dentro del envase.

¿Dónde actúa realmente?

La bacteria actuaría dentro del tubo digestivo, donde todavía están los microplásticos que acabamos de ingerir a través del agua, pescados, mariscos, verduras, alimentos procesados y en la sal entre otros. Si las bacterias consiguen unirse a estas partículas antes de que atraviesen el intestino, podría disminuir su absorción. Pero una vez que esas partículas han pasado a la sangre y se han distribuido por el organismo, no hay pruebas de que las bacterias del kimchi las extraiga.

¿Y qué pasa con los microplásticos ya acumulados?

Hoy por hoy, la ciencia todavía no responde a cuánto tiempo permanecen en cada órgano o si el cuerpo puede eliminarlos lentamente por sí solo. Lo que sí sabemos es que los microplásticos ya han sido detectados en prácticamente todos los ecosistemas del planeta y han llegado a nuestros cuerpos. Los microplásticos y nanoplásticos han sido detectados en sangre, pulmones, cerebro, hígado, riñones, placas de colesterol de arterias carótidas.

Un estudio reciente publicado en Nature Medicine reveló su acumulación en cerebros humanos, demostrando su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica.

Según un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, la presencia de microplásticos en las arterias podría aumentar el riesgo de ictus, ya que producen reacciones inflamatorias y alteran nuestro metabolismo.

Los mecanismos naturales de eliminación

Algunos estudios sugieren que parte de los microplásticos pueden eliminarse mediante la bilis, las heces, la orina y posiblemente, aunque la evidencia es limitada, con el sudor. Pero todavía es un campo de investigación muy reciente. No sabemos con certeza la eficacia de estos mecanismos naturales ni cuánto tiempo tardan en funcionar.

Consejos prácticos basados en evidencia

Dado que todavía no sabemos cómo eliminar los microplásticos que ya están dentro de nosotros, la estrategia más efectiva es minimizar la exposición:

  1. En la alimentación: Lava bien el pescado y retira su tracto digestivo antes de consumirlo. Opta por peces más pequeños, como sardinas y anchoas, que acumulan menos contaminantes.
  2. En la cocina: Evita calentar alimentos o líquidos en envases plásticos. Utiliza recipientes de vidrio o cerámica.
  3. En el hogar: Reduce el uso de textiles sintéticos como poliéster y nailon. Opta por fibras naturales como algodón, lana y seda.
  4. Hábitos diarios: Reduce el uso de vasos y pajillas de plástico, y minimiza el consumo de alimentos ultraprocesados.

El veredicto final

La investigación sobre la bacteria del kimchi es prometedora, pero no es la solución milagrosa que algunos titulares han sugerido. Representa una posible estrategia preventiva para reducir la absorción de nuevos microplásticos, no una cura para los ya acumulados.

La ciencia avanza, pero aún estamos en las primeras etapas de comprensión de este problema. Mientras tanto, la mejor medicina sigue siendo la prevención: reducir nuestra exposición diaria a los plásticos y apoyar políticas que limiten su producción y uso.

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